La rapidez del boom -que pronto condujo a excesos entre asesores y entre quienes promocionaban las acciones de internet- hizo inevitable algunas correcciones.
 Muchas compañías punto.com pasaron del cenit al nadir. |
Fue así como en la primavera del 2000 el precio en el mercado bursátil de varias firmas de internet -y de otras compañías tecnológicas- se desplomó.Muchas compañías con bajo flujo de caja quebraron o tuvieron que fusionarse.
Las empresas fuertes que sobrevivieron consolidaron su posición. Amazon, Yahoo, eBay y Google emergieron como los jugadores dominantes en sus áreas.
Pronto fue evidente que, en vez de generar un menor grado de concentración en internet, los "efectos de la red" ocasionaron uno mayor, pese a la estructura abierta que caracteriza al mundo del www.
Desde el punto de vista de la economía como un todo, internet estaba bajando el costo de las transacciones dramáticamente, especialmente en el sector de los servicios.
Y muchos analistas -incluyendo al entonces director de la Reserva Federal de Estados Unidos, Alan Greenspan,- vieron los efectos de esta "nueva economía" como una parte fundamental en el control de los precios al consumidor pese al rápido crecimiento económico.
De diversas maneras, el boom de internet evocaba a la "locura de las vías férreas" del siglo XIX.
Aunque los precios se elevaron artificialmente y se produjo un exceso de inversión, el nuevo medio de comunicación revolucionó en muy poco tiempo la manera de hacer negocios -al igual que lo hizo hace más de cien años el ferrocarril- disminuyendo los costos de transacción.
Incluso la exagerada inversión de capital en la red sentó las bases de la revolución de banda ancha, lo cual aceleró la velocidad de navegación en internet y preparó el terreno para su próxima expansión.
Revolución silenciosa
Gran parte del ahorro generado por internet estaba ocurriendo tras bastidores, en la estructura de funcionamiento de las grandes compañías.
 Martha Lane Fox era uno de los rostros del boom del punto.com. |
La revolución silenciosa estaba definiendo su ritmo incluso cuando las burbujas de internet apenas empezaban a estallar.El crecimiento de subcontratistas, que condujo a empresas manufactureras a trasladar su producción a lugares en el extranjero mucho más baratos, no hubiera podido ocurrir sin internet.
De hecho, casi todas las firmas de Silicon Valley -desde Apple hasta Cisco- subcontratan a otras compañías, mayoritariamente asiáticas, para la elaboración de sus productos.
Y buena parte de las funciones de respaldo de las oficinas, desde el procesamiento de datos hasta el manejo de personal, fueron reubicadas en el extranjero, especialmente en India, donde nuevos centros de servicios de negocio están surgiendo en Bangalore y en Hyderabad.